Con la premura del tiempo, pude
investigar más o menos a qué lugares viajaría, en primer lugar la ciudad
cosmopolita (como todas las de Canadá) de Calgary; con una población actual de
casi 1,100,000 habitantes, por lo que no estamos hablando de una ciudad
pequeña, pero no se nota porque la ciudad se expande alrededor de un paisaje
hermoso de ríos y valles verdes (claro por el verano).
Así que después de viajar casi 7
horas en vuelo directo llegamos de noche y lo primero que observas al horizonte
es la “Calgary Tower”, una monumental torre que se erige en el centro de la
ciudad alrededor de edificios altos, enmarca el cuadro perfecto de ser un
ciudad típica canadiense.
Así es el viaje pinta para ser
extraordinario. Calagary se representa por ser una ciudad de rodeo, ya que ahí
se celebran todo tipo de festivales referentes a la “Stempade”, al ser una
provincia totalmente ganadera.
Por fin, entre tanta naturaleza
llegamos a un pueblo como de maqueta, precisamente llamado igual que el Parque,
Banff. Este pintoresco pueblo, aunque pareciera que salió de los cuentos tenía
de todo desde Centros comerciales, escuelas, Starbucks®, restaurantes italianos,
mexicanos etc, tiendas de todo tipo desde la de $1 dl o tiendas exclusivas,
finalmente es un pueblo que recibe más turistas en invierno que en verano.
Las sorpresas no terminan cuando,
nos enteramos que nos quedaríamos en un hotel-castillo, así es un Castillo, que
en su tiempo era una residencia y después lo remodelaron como un Hotel de lujo
con todos las necesidades de un viajero, con esto ahora si creíamos estar en un
cuento de hadas, pero no era así, la ciudad tenía que mirarse por todas sus
calles y vistas a las montañas y ríos.
Finalmente tuvimos que dejar aquél
pueblo del que nos enamorarnos para visitar ahora un palacio, así es yo así lo
describo pero es otro castillo que esta perdido entre las montañas y está
frente a un lago, el “Lake Louis”, al final del lago encontramos un montaña que
se erige llena de nieve y con un vista exclusiva para el hotel y sus más de
1,000 huéspedes. En este lago puedes remar más no nadar por que te daría
hipotermia. Ahora imagínense cenar a la luz de las velas y tener frente a ti
una imagen espléndida de la naturaleza mostrándote esa montaña llena de nieve,
simplemente mágico.
El recorrido ha sido muy rápido y
cansado visitando parques y ciudades, pero debo aclarar que ha sido de las
mejores semanas de mi vida, disfrutar esos paisajes en familia y recorrer una
pequeña parte del mundo para darte cuenta que todavía tenemos lugares tan
especiales que debemos disfrutarlos al máximo, pero sobre todo cuidarlos. Realmente
les recomiendo visitar estos lugares tendrán uno de sus viajes más formidables
de sus vidas.
Este ha sido un pequeño recorrido
y la primera entrega de esta serie de entradas, en las que les narraré sobre
otras partes de Canadá y luego esperen una serie sobre viajes por nuestro
México querido.


